viernes, 3 de noviembre de 2017

ARTICULO DE OPINION



              Solo el pueblo salva al pueblo

Rafael Viloria (Revista SIC)

En los últimos días del año en curso, por distintos medios de comunicación, hemos oído un mensaje muy interesante: mensaje cuyo contenido, producido hace ya bastante tiempo, lo puso en circulación el “Socio Cristianismo”, “Solo el pueblo salva al pueblo”.

  • Distintos personeros del gobierno, encabezado por el Presidente de la República, lo están haciendo. Pareciera que la evocación del contenido, obliga necesariamente a plantearse algunas interrogantes ¿Qué es lo que inspira al propio Presidente de la República a plantear que, solo el pueblo salvara al pueblo?
  • ¿Cuáles son los pecados cometidos que requieren solicitar la salvación? ¿Son de carácter divino, humano, social, económico, religiosos, etc.? ¿si tales pecados existen, a quien o quienes hay que atribuírselos, hacerlos responsables a los fines de que no terminen pagando justos por pecadores?
  • Cuando los personeros del gobierno, hablan de la cualidad de pueblo; ¿a qué pueblo en particular se están refiriendo? ¿a todo ser que exista en la tierra? ¿sea del país que fuere? ¿del que vive en el medio urbano, rural, en las grandes ciudades, etc.?
  • Muy clara no están las cosas, a juzgar por la real situación integral, en la cual todos por igual estamos irremediablemente inmersos en los social, económico y político.
  • Tal y como se están planteando las cosas, pareciera que los personeros del gobierno, nos están tratando de convencer de que ellos, son los “Elegidos de la divinidad”, que podrán salvar al universo de desvalidos que por culpa de unos pecadores están cruzando por un flagelo incontenible con destino apocalíptico, aparentemente inevitable.
  • Tratemos de visualizar el perfil de cada uno de los pecados. Que por cierto aparecen huérfanos de autoría, por consiguiente, de responsables. Lo Social: todos coincidimos en Venezuela, que tal pecado, constituye uno de los más graves que la República haya experimentado en las últimas décadas.
  • La ruptura a ultranza del patrimonio moral gira en torno a sus valores y principios; estos han ido paulatinamente siendo no solamente rotos, sino también dado paso a la presencia de un nuevo orden cultural. No solo se ha perdido la “FE”, en sí mismo sino la confianza y la esperanza. Es decir: ya nadie quiere creer en nada, ni en nadie.
  • Se dice que todo efecto surge de una causa que la origina; juntos generan unas consecuencias. Sin ser expertos en las ciencias sociales, pudiéramos desembocar en un apocalipsis inevitable. Sin ciudadanos no puede haber sociedad. Sin sociedad entonces no hay pueblo, sin patriotas no hay patria.
  • *Es el perfil económico: la presencia de esa anacrónica cultura de la inmoralidad social, la ha convertido en un flagelo al que se les atribuye responsabilidad a las desviaciones de la “ECONOMIA”. La Inflación.
  • El perfil político: capturado por lo social y económico, forma parte integral del desastre que por igual nos azota a todos sin distinguir alguno.
  • En Venezuela vivimos constantes paradojas. Los elegidos para salvar el pueblo, hasta la saciedad nos dicen que somos inmensamente ricos. No obstante, no entendemos la crisis alimentaria, en salud en general, en medicinas en seguridad, en empleo, en producción agrícola y pecuaria, educación en general, inflación, escases, especulación, etc. ¿Quién genera la crisis?
  • Los elegidos para salvar al pueblo, a través de diversas formas de comunicación, nos tratan de convencer que ellos no son los responsables de la crisis existente, que solo es culpa del imperio, que con Donal Trump a la Cabeza provocan la situación existente. Por eso el llamado angustiante es para que el pueblo, frente a su manifiesta incapacidad de gerencia pública, se salve así mismo.
  • El pueblo, de seguro se estará preguntando frente al llamado qué clase de armas debemos utilizar y contra quién lucharemos para salvar al pueblo. Quizás el pueblo si este pensando en salvarse; pero no del mismo pueblo; si no de los responsables de la peor tragedia social, económica y política que nuestra historia haya tenido conocimiento de su existencia. En consecuencia, la lucha tiene que plantearse no con armas convencionales ni Rusas, ni Chinas, ni Americanas, en una guerra convencional que no tiene sentido.

Para hacer uso de ellas, solo dependerá del pueblo mismo; que de forma organizada se plantee la reconstrucción de la República. El planteamiento de que solo el pueblo salvara al pueblo tendrá sentido si el DEMO=PODER= CRACIA=PUEBLO =Libertad plena para pensar, expresar y actuar; hagan causa común en un verdadero proceso Revolucionario Social y Democrático; que restablezca el orden social, económico y político, que nuestra patria requiere para hoy y para siempre. Solo así el pueblo volverá a ser dueño de su propio destino.